
En medio de la bruma de la madrugada, las bicicletas comenzaron a reunirse en La Torre Siclas.
Ahí, donde durante años hemos tejido ideas, activismo y formas de habitar la ciudad sobre dos ruedas, empezó también esta historia.

Desde el primer ascenso la montaña empezó a hablar.
Cada quien a su ritmo, avanzando y esperando.
La comida y el café se volvieron puntos de encuentro, excusas para detenernos y recordarnos que esto no se trataba de llegar primero, sino de llegar juntos.

Nos fuimos encontrando en el camino, como si la ruta nos estuviera esperando.
Andrés y Camila desde el centro, Silvia en la Torre, Mauren, Valentina y Ubeimar en Moravia, Kevin más arriba, Diego en Guarne.
Cada quien a su ritmo.
Avanzando en cada pedalazo.
