Cisneros se originó del primer viaje que hicimos como Vivir en Cicla. Fue una travesía cercana a Medellín, pero suficiente para detenerse, escuchar y dejar que el territorio comenzara a contarnos su historia.
La ilustración reúne cuatro momentos de aquel camino. No busca representar Cisneros como una postal exacta, sino guardar las escenas que permanecieron con nosotros después de regresar: el puente donde desayunamos, unas flores desconocidas que encontramos en la ruta, el túnel del antiguo Ferrocarril de Antioquia y la carpa donde descansamos al final del día.
El puente representa el comienzo: la mañana, el desayuno compartido y la emoción de salir por primera vez con una idea que todavía no sabíamos cuánto iba a crecer.
Las flores aparecieron como un descubrimiento pequeño pero poderoso; eran formas que nunca habíamos visto y que nos recordaron la belleza de prestar plena atención al camino.
El túnel del antiguo ferrocarril guarda la imagen de Andrés atravesándolo con su bicicleta. Allí aparecía también la memoria de una Antioquia conectada por rieles y montañas. Finalmente, la carpa representa la llegada: el descanso, el cansancio compartido y la certeza de que podíamos hacer hogar, aunque fuera por una noche, en cualquier lugar.
Poco a poco, estas escenas se fueron uniendo hasta convertirse en una composición que habla de los inicios de Vivir en Cicla.
La primera composición apareció a lápiz en piezas separadas. Desde el inicio imaginé la obra como una estructura de varias caras, casi como un rombo donde cada plano guardara una memoria distinta del viaje.
Después llevé el dibujo a tinta y comencé a trabajar los detalles de cada escena: las líneas del puente, las flores, los árboles, la bicicleta, el túnel y la carpa. La tinta ayudó a que los recuerdos adquirieran una unidad gráfica.
La ilustración fue digitalizada para ajustar la composición y preparar la imagen para su siguiente transformación. En esta etapa también exploré cómo podía funcionar en diferentes formatos y colores.
Luego transferí la obra a una placa de linóleo y la tallé manualmente con gubias. Cada sección de la composición exigió resolver texturas diferentes: la vegetación, las estructuras del puente, el túnel y los objetos del campamento.
Finalmente, la matriz fue impresa en pósteres con distintas combinaciones de color. Cada estampa transforma la misma memoria en una nueva versión visual del camino.
Cisneros fue el inicio de una certeza: el viaje ya comenzó.